Seguro que has escuchado alguna vez eso de que “en la sencillez está el gusto” o el clásico “menos es más”, pues cuando se trata de comida italiana, en nuestro obrador nos basamos en precisamente eso: pocos ingredientes de una calidad sin igual.

 

La pasta fresca de Piemontesa Gourmet está hecha con únicamente tres elementos: sémola de trigo duro, agua y huevo. ¿Cómo? ¿Y la harina? Nosotros no usamos harina en la elaboración de nuestras pastas frescas y hoy te explicaremos el porqué.  

 

Toda nuestra pasta lleva como ingrediente principal la sémola de trigo duro italiano, que se diferencia principalmente de la harina de trigo común que encontramos en el supermercado por la especie de trigo que se utiliza en su obtención. Para obtener sémola de trigo duro se utiliza Triticum durum, comúnmente llamado trigo duro; y para la harina, Triticum vulgare, conocido como trigo harinero o trigo pan.

Para comprenderlo bien, debemos distinguir entre las dos partes en las que se divide el grano de trigo: por un lado, una cubierta protectora, el salvado, que se desecha en la molienda para la sémola o la harina; y, por otro, la semilla, que a su vez se compone del endospermo y el germen. Mientras que el germen contiene el embrión del que nacerá una nueva planta, el endospermo es el depósito de almidón y proteínas, elementos esenciales para el desarrollo de la planta.

Pero vamos al grano, nunca mejor dicho, el endospermo del trigo duro que se utiliza para la sémola, es más duro y difícil de romper en la molienda. Tiene un contenido de proteínas más alto que el trigo pan y, además, contiene carotenoides, lo que le aporta a la sémola ese color amarillo diferente a la harina de trigo blanquecina.

En cuanto a textura, también son diferentes. La molienda de la sémola suele ser más gruesa. La harina, por lo contrario, es más fina y puedes encontrarla en diferentes grados de refinamiento: tipo 0, tipo 00, tipo 000, tipo 0000, integral…

A la hora de usarla en cocina, la harina da lugar a masas con una tenacidad media-baja y fáciles de estirar. Esto es bueno para masas como la del pan o para recetas de repostería. Si hablamos de hacer pasta en casa o pastas rellenas, nos interesa que la masa esté hecha con sémola de trigo duro.

Su tenacidad es alta, a la hora de cocinarla no desprende tanto almidón como la elaborada con harina, la hace más porosa y el tan buscado punto “al dente” es mucho más fácil de conseguir porque no se sobre cocina con tanta facilidad. Además, los productos elaborados con sémola de trigo duro tienen una conservación mejor y un índice glucémico más bajo, cosa que tu salud agradecerá.

Y es que la sémola de trigo duro no es solo un ingrediente bien valorado gastronómicamente hablando, por su delicioso sabor, sino que también es exquisito si tenemos en cuenta su amplio abanico de nutrientes y vitaminas. Los carbohidratos de la sémola proporcionan energía durante mucho tiempo y junto al huevo que utilizamos para la elaboración de nuestra pasta fresca, esta se convierte en un producto con un perfil nutricional de lo más completo.

Imagina si es importante usar sémola de trigo duro en la elaboración de la auténtica pasta fresca, que en Italia existe una ley que establece que la verdadera pasta italiana debe elaborarse con este ingrediente para conservar la tradición y asegurar la calidad. 

En definitiva, la pasta fresca, de cualquier tamaño, relleno, color o sabor, es un plato con el que siempre se queda bien y saca de apuros en los momentos más inesperados. En gran parte eso se debe a su sencilla y rápida cocción, puesto que en pocos minutos tienes un verdadero manjar para satisfacer a todos los paladares de casa.

No hace falta explicar cómo cocinar adecuadamente un tipo de pasta u otro, puesto que en las etiquetas de nuestros productos vas a encontrar los tiempos de cada una de las pastas. Pero, ¿te has preguntado alguna vez cómo degustar ese plato de tagliatelle, elaborados a mano con sumo afecto e ingredientes de primera calidad, de la forma que se merece? Ahora que ya sabes los tres ingredientes que usamos para elaborar nuestra pasta fresca artesana, te toca a ti saber disfrutarla.

La nutricionista Tania Sanz, en uno de sus artículos en el blog de Habitualmente.com, recomienda comer con atención para disfrutar plenamente de la comida. Así que para acabar este artículo y siguiendo con la premisa de los tres ingredientes, te proponemos que a la sémola de trigo duro, el huevo y el agua de nuestra pasta, le añadas tres acciones que te permitan degustarla como un auténtico gourmet:

  1. Comer despacio y masticar bien y, si lo consideras necesario, puedes incluso cerrar los ojos mientras saboreas cada bocado

  2. Estar en un ambiente libre de distracciones, mejor si apagas el televisor y te centres en mantener conversaciones interesantes con la gente que te rodea

  3. Enfocar tu atención en los colores, los olores, los sonidos, las texturas y los sabores. ¡La hora de la comida es ideal para practicar mindfulness!

Comparte este artículo con ese amigo/a que sigue pensando que el ingrediente principal de la pasta fresca es la harina, seguro que le resultará interesante saber que en Piemontesa Gourmet solo usamos sémola de trigo, huevo y agua.

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Seguro que has escuchado alguna vez eso de que “en la sencillez está el gusto” o el clásico “menos es más”, pues cuando se trata de comida italiana, en nuestro obrador nos basamos en precisamente eso: pocos ingredientes de una calidad sin igual.

 

La pasta fresca de Piemontesa Gourmet está hecha con únicamente tres elementos: sémola de trigo duro, agua y huevo. ¿Cómo? ¿Y la harina? Nosotros no usamos harina en la elaboración de nuestras pastas frescas y hoy te explicaremos el porqué.  

 

Toda nuestra pasta lleva como ingrediente principal la sémola de trigo duro italiano, que se diferencia principalmente de la harina de trigo común que encontramos en el supermercado por la especie de trigo que se utiliza en su obtención. Para obtener sémola de trigo duro se utiliza Triticum durum, comúnmente llamado trigo duro; y para la harina, Triticum vulgare, conocido como trigo harinero o trigo pan.

Para comprenderlo bien, debemos distinguir entre las dos partes en las que se divide el grano de trigo: por un lado, una cubierta protectora, el salvado, que se desecha en la molienda para la sémola o la harina; y, por otro, la semilla, que a su vez se compone del endospermo y el germen. Mientras que el germen contiene el embrión del que nacerá una nueva planta, el endospermo es el depósito de almidón y proteínas, elementos esenciales para el desarrollo de la planta.

Pero vamos al grano, nunca mejor dicho, el endospermo del trigo duro que se utiliza para la sémola, es más duro y difícil de romper en la molienda. Tiene un contenido de proteínas más alto que el trigo pan y, además, contiene carotenoides, lo que le aporta a la sémola ese color amarillo diferente a la harina de trigo blanquecina.

En cuanto a textura, también son diferentes. La molienda de la sémola suele ser más gruesa. La harina, por lo contrario, es más fina y puedes encontrarla en diferentes grados de refinamiento: tipo 0, tipo 00, tipo 000, tipo 0000, integral…

A la hora de usarla en cocina, la harina da lugar a masas con una tenacidad media-baja y fáciles de estirar. Esto es bueno para masas como la del pan o para recetas de repostería. Si hablamos de hacer pasta en casa o pastas rellenas, nos interesa que la masa esté hecha con sémola de trigo duro.

Su tenacidad es alta, a la hora de cocinarla no desprende tanto almidón como la elaborada con harina, la hace más porosa y el tan buscado punto “al dente” es mucho más fácil de conseguir porque no se sobre cocina con tanta facilidad. Además, los productos elaborados con sémola de trigo duro tienen una conservación mejor y un índice glucémico más bajo, cosa que tu salud agradecerá.

Y es que la sémola de trigo duro no es solo un ingrediente bien valorado gastronómicamente hablando, por su delicioso sabor, sino que también es exquisito si tenemos en cuenta su amplio abanico de nutrientes y vitaminas. Los carbohidratos de la sémola proporcionan energía durante mucho tiempo y junto al huevo que utilizamos para la elaboración de nuestra pasta fresca, esta se convierte en un producto con un perfil nutricional de lo más completo.

Imagina si es importante usar sémola de trigo duro en la elaboración de la auténtica pasta fresca, que en Italia existe una ley que establece que la verdadera pasta italiana debe elaborarse con este ingrediente para conservar la tradición y asegurar la calidad. 

En definitiva, la pasta fresca, de cualquier tamaño, relleno, color o sabor, es un plato con el que siempre se queda bien y saca de apuros en los momentos más inesperados. En gran parte eso se debe a su sencilla y rápida cocción, puesto que en pocos minutos tienes un verdadero manjar para satisfacer a todos los paladares de casa.

No hace falta explicar cómo cocinar adecuadamente un tipo de pasta u otro, puesto que en las etiquetas de nuestros productos vas a encontrar los tiempos de cada una de las pastas. Pero, ¿te has preguntado alguna vez cómo degustar ese plato de tagliatelle, elaborados a mano con sumo afecto e ingredientes de primera calidad, de la forma que se merece? Ahora que ya sabes los tres ingredientes que usamos para elaborar nuestra pasta fresca artesana, te toca a ti saber disfrutarla.

La nutricionista Tania Sanz, en uno de sus artículos en el blog de Habitualmente.com, recomienda comer con atención para disfrutar plenamente de la comida. Así que para acabar este artículo y siguiendo con la premisa de los tres ingredientes, te proponemos que a la sémola de trigo duro, el huevo y el agua de nuestra pasta, le añadas tres acciones que te permitan degustarla como un auténtico gourmet:

  1. Comer despacio y masticar bien y, si lo consideras necesario, puedes incluso cerrar los ojos mientras saboreas cada bocado

  2. Estar en un ambiente libre de distracciones, mejor si apagas el televisor y te centres en mantener conversaciones interesantes con la gente que te rodea

  3. Enfocar tu atención en los colores, los olores, los sonidos, las texturas y los sabores. ¡La hora de la comida es ideal para practicar mindfulness!

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